Menorca es un lugar fantástico para casarse, porque está llena de mil rincones únicos donde celebrar una boda inolvidable. Sólo hay que saber encontrarlos, y ponerse en manos de un wedding planner que cuide de todos los detalles. Como hicieron Patri y Joan cuando acudieron a Molí des Comte Asador.

Y es que, en Molí des Comte no sólo preparamos menús y catering de boda en Menorca: nuestros especialistas se encargan de organizarlo todo, desde el lugar hasta la decoración, pasando por los detalles y obsequios, o el transporte en el que llegaréis al restaurante.

Hoy te lo volvemos a demostrar con algunas imágenes de la boda de Patri y Joan, para quienes organizamos celebración y convite en julio de 2018, y que amablemente nos las han cedido para que más personas tengan la oportunidad de disfrutar de una boda como la suya.

Una boda en Menorca: la celebración

La ceremonia iba a ser algo natural y sencillo, íntimo, en mitad de la naturaleza, y eso mismo guio la decoración elegida, con sillas sencillas en madera, mimbre y arreglos florales minimalistas capaces de conseguir mucho con muy poco, de forma sutil.

También cuidamos de esos pequeños detalles que convierten algo bonito en algo inolvidable.

Los carritos gastronómicos son un recurso cada vez más demandado, porque funcionan de maravilla, pueden adaptarse a cualquier decoración, y pueden ofrecer el producto que mejor encaje. En esta ocasión, el carrito servía limonada fresca natural para combatir el calor del día.

Con ese mismo calor en mente, repartimos algunos cestos con coloridos abanicos que los invitados recibieron agradecidos junto a la limonada. Y para ser tan cuidadosos con la naturaleza como obsequiosos con los invitados, preparamos también un set de viales de arroz, para que nadie tuviera que traerse puñados de casa, y para que los novios tuvieran su lluvia de buena suerte sin necesidad de dejar todo el suelo perdido de arroz desperdiciado.

Una boda en Menorca: el convite

La celebración tuvo lugar en la finca Llucalari, una casa rural tradicional menorquina situada entre Alaior y la playa de Son Bou, que en línea recta queda a apenas 1km de la finca.

Se trata de un lugar íntimo y privado, dentro de una gran finca ganadera, garantizando que los novios y sus seres queridos eran los únicos presentes, y proporcionando así ese plus de familiaridad que se pierde en lugares compartidos con otras personas.

Esta finca cuenta con habitaciones y todas las comodidades de alojamiento, algo que pueden aprovechar los novios y sus más allegados para pasar allí la noche de bodas, o incluso los días anteriores y posteriores al evento (tienen acceso incluso a una cala privada). Fue el caso de Patri y Joan, que ya salieron arreglados de la finca para acudir a la ceremonia, y luego volver para el convite.

El exterior de la finca, con el inolvidable encalado blanco menorquino, es un escenario ideal, que decoramos con tiras de bombillas para recrear esa sensación de sencillez y alegría sincera de las fiestas de aire mediterráneo.

Detalles como las fotos familiares entorno a un árbol llamaron mucho la atención de los invitados: más de uno se sorprendió al reconocerse en momentos del pasado junto a las personas que ahora se casaban.

Luego, con el convite, más espectáculo: preparamos un espectacular cóctel de bienvenida con platos sorprendentes, como el gazpacho de fresas y remolacha, el milhojas de patata y pulpo en ajo blanco, el tartar de langostinos, o las miniburgers de buey crujientes, entre muchos otros.

Y para los platos fuertes, un showcooking en el que los asistentes pudieron ver cómo se creaban los platos que luego degustaban: arroz meloso, fideuà ciega de pescado y marisco, solomillos, secreto ibérico o atún con cherry, por ejemplo.

En conjunto fue un éxito rotundo, y un día que Patri y Joan no olvidarán en la vida, igual que sus invitados.

Y vosotros podéis vivir lo mismo.

Sólo tenéis que contactarnos y prepararemos para vosotros la boda en Menorca que creíste que jamás podrías tener.